Hoy vengo de dar unas clases de matemáticas a una pequeña; sin ser mi oficio, es algo que me alegra mucho al practicarlo por el simple gusto de la acción, disfrutar de las cosas que entregamos en forma gratuita o bien recibimos "de gratis", son dones imperdibles de la vida, la cercanía de las cosas simples y la respuesta de nuestro corazón, se convierten en la intensidad y la claridad de nuestras ideas.
Yo veo la ligereza con que muchos viajan sus minutos apurados, todos los minutos apurados, coger una pausa y hacer algo bueno, de corazón constructivo te invierte los minutos y te llevan a la calma de quién ve con la claridad de su ser, reservar parte de uno mismo para darlo sin interés de verdad te limpia la vida, tanto que cuando recibas algo "de gratis" como digo yo, te darás cuenta que lo recibiste y no lo pasaras por alto en tu dignidad.
Toda esta reflexión no tiene que ver con una visión romántica de la vida sino de un impulso práctico y solidario, que mueve a las comunidades a un mejor vivir, a un desarrollo constante de cada persona en su verdadera espiritualidad, sin encerrarse entre cuatro paredes individuales, la persona siempre debe hacer valer su alta condición humana, su racionalidad al servicio de su espiritualidad.
