Hoy vengo con la idea de dar mi punto de vista acerca de la seducción, no sólo existe la seducción desde la pareja sino también existe esa seducción, esee magnetismo en otras áreas, incluso en terrenos minados diría yo.
Seducir, es establecer un vinculo desde el sello interno de la identidad hasta las luces que nos iluminan desde el exterior, es tener la capacidad de captar la atención del o los otros hacia uno mismo, pareciera una acto instintivo, casi inconsciente pero en realidad es el valor para mostrarse en las facetas que nos favorecen o bien, es estar lo sufucientemente desprevenido como para mostrar nuestra esencia, por eso las personas que creen en su belleza, sea esta interna o externa les resulta tan fácil conseguir la atención requerida primero y luego sus objetivos, cuando echan a rodar su capacidad de seducción, varios ejemplos de eso son: Un humilde vendedor es seductor cuando logra aprender a ser un vendedor con éxito, alguien que debe persuadir con sus ideas es seductor también, los oradores son seductores también, alguien que desea ser promovido de cargo es un seductor también, de los más elaborados pienso yo, son los que llaman las luces sobre sí mismo para lograr sus metas, una mujer o un hombre que cuida su cuerpo para estar en los estándares también dedica parte importante de su tiempo para ser un seductor, los cuerpos son seducciones visuales pero seducciones al fin, en general siempre hay situaciones donde alguien seduce a quienes quiere seducir.
Los cambios de colores del Camaleón son para minetizarse con la naturaleza, es una manera de protección, la seducción también es una manera de protegerse y de armarse para conseguir los objetivos propios, es el mínimo de tiempo en que el otro entrara en nuestra red para armar lo que nosotros queremos. La vida no siempre nos da lo que nosotros queremos de buenas a primeras, por eso esta parte tan humana nos permite entrar en el juego, después como jugar es otro cuento, otra etapa, seducir esta basado en creen y conocer las mejor facetas de nosotros mismo y poder con ello atrapar la atención de aquellos a quienes queremos seducir o mejor dicho, si se llama la atención con un objetivo final, la seducción ya no es un arma y pasa a ser una estrategia que se podrá usar por siempre por quién aprende y estudia el arte de la seducción.
