22 marzo, 2006

El Otoño

Hoy comienza el otoño y me dieron ganas de contar una historia que veo cada año por estos días:
En una pampa del campo que me ha visto crecer se genera la atmósfera de días menos cálidos y con menos luz, de atardeceres más rojizos, con árboles que dejan atrás su ramas verdes y se funden en los colores de las lengas siempre verdes; esta pampa se puebla de garzas blancas, delicadas, finas, en un ultimo baile con la vida.
Son las garzas que no van a poder con el largo viaje que llevaran las más jóvenes a otro continente, desde el Estrecho de Magallanes a otro continente, sus mayores se quedan en esa pampa hasta resistir el frío de la muerte que les viene ancestralmente en cada otoño, en este u otro continente, las mayores no pueden con el ultimo viaje y esperan en conjunto su final en un rojizo atardecer.
Cuando oí esta historia era una adolescente y me estremecí mucho cuando un campesino me dijo: "vienen a morir", yo estaba encantada con su belleza y de pronto no me pareció tan hermoso paisaje; han pasado los años y muchas cosas más han visto mis ojos ya maduros.
Ahora cuando las garzas vienen a morir, me siento en la pampa a contemplarlas y siento el privilegio al poder ver la belleza de aquellas que lograron una vez más cruzar los continente, las primeras, las ultimas, las alfas y las omegas.
Pienso que la muerte no alcanza a estas guerreras del Mar, que generación tras generación logran su impronta del viaje por un clima benigno para su raza.