27 agosto, 2006

Un zapato Chino: "El Dolor"

Hoy quiero compartir estas palabras desde mi ventana, donde mi alma a veces presencia lo cotidiano.
Muchas veces nuestro tiempo es más terrenal que espiritual, como todo esta sujeto a la temporalidad; se me ocurrió pensar que todo lo que tenemos en forma diaria y material será dejado por nosotros cuando llegue el momento de irnos a otro estado después de la muerte, el sentido que damos a nuestras cosas, las cosas que hacemos y proyectamos, esta aquí y ahora, no tiene sentido el aferrarse como un niño pequeño a cualquier juguete de adulto, darle un buen sentido a estas cosas que poseemos es parte fundamental del camino que nos toca o nos tocará vivir.
Hay que dar lo mejor para hacer las cosas bien y poder allanar de esta forma el camino, poner las cosas en perspectiva para no perder de vista el objetivo final de cada empeño personal, es este el trabajo que lleva más horas en la vida a cada uno de nosotros, de repente por nuestros objetivos estamos de cabeza y dejamos pasar la vida, el goce de ella, propia y pasajera.
Cuando viene un remezón exterior como una enfermedad grave, un accidente, una separación o la misma muerte, propia o de un ser amado, la cosa cambia, se nos agolpan las emociones, se desarma el mono, cae el personaje y surge desde las entrañas la persona que somos, no nos quejamos para recibir afecto y el apoyo de quién nos brinde compañía, esas cosas nutren nuestra vida, el alma se agiganta, engrandecen nuestras fuerzas y salimos adelante. ¿ A qué vinimos a esta vida sino a luchar con amor?.
El Dolor es algo a lo que todos rehuimos como un zapato chino, no nos calza, porque sabemos que es una ventisca dura que hay que atravesar pero también sabemos que la vida a nadie deja libre del dolor, cuando nos toca o nos rosa el dolor hay que luchar con la intención de no ser vencidos, este zapato chino incomodo y todo, es una oportunidad mayor de conocernos en lo profundo y ver en realidad quienes somos y de que estamos hecho para continuar el camino que nos plantea la vida.