18 junio, 2007

Hace algún tiempo un amigo me dijo escribe de los Padres...

Y aquí estoy, la verdad es muy difícil hacerlo sin hacer demasiado largo el texto, todo parece ser importante al acercarme a ese hombre que fue mi padre, pienso que no hay mejor visión para retratar una idea que la que viene de uno mismo, de su memoria emotiva.
Mi papá y yo no sólo jugamos juntos, sino que trabajamos juntos, aprendí mucho de él mientras vivió, incluso después de irse en una tarde cualquiera, seguí aprendiendo de él, de su versatilidad, de su empeño trabajador, de su sentido del humor, de su amor por sus nietos y de su amor por los niños en general, mi viejo era un tipo cariñoso, inteligente, franco, serio, analítico y previsor, un hombre de manos grandes, con tanta fuerza en ellas como historias, esas mismas manos que apoyaban un papel y un lápiz con excelente caligrafía, sabia de manómetros, de sus resortes, de sus lecturas e interpretaciones, sus instrumentos, sus cartas milímetradas, sabia pescar, sabia hacer el contrapeso justo para su anzuelo, todo perfecto en dimensión para las características de donde seria la grata tarde de campo y pesca, buenos ríos, buenas bocas de mar, seco para contar historias, con una sonrisa que conquistaba en los labios, blufeaba con esa sonrisa también, ningún tipo regio puede ser, sin ser un poquito fresco. Que grato el silencio, cuando hacíamos cosas juntos, si hay algunas cosas que extraño de él es esa paz que nos confundía en un silencio oficioso, tanto amor me ha dado que yo nunca pertenecí al grupo de los pobres de afecto, ahora ando segura por la vida, porque mis pasos se trazaron a un lado de su camino, con amor de verdad, yo siempre he tenido la suerte de tener buenos maestros y maestras en la vida, no es chochera, mi viejo fue y es mi gran maestro, el mero mero diría una amiga mexicana, mi viejo permanece en mi vida de otra forma, para nada diluida, presente en buen espíritu, mi Padre, él de los contratos de esquila, el trabajador de Enap, mi padre el que sostenía mi libreta de notas sin abrirla en las reuniones de padres y apoderados, procurando que no saltarán de impronta las malas notas. ¡¡¡Zazzz!!!, a veces, un manchón de frutillas al Sol, eran bastante los rojos, sin dudar nunca de mí, llegaba a casa y me decía en voz sería: "Esto ya es mucho", analizaba la situación y sentenciaba sin ofrecer castigo (de hecho nunca nos toco un pelo, ni a mí, ni a mis hermanos): "Quiero que mejores tus notas". Y que hacia yo... lógico, las mejoraba un poquito, y llegaban esas vacaciones donde nosotros trabajabamos, jugábamos y nos enfrentábamos a la vida de las pampas en esos viajes por Tierra del Fuego como los aventureros que eramos.
Si bien alguien me dijo que escribiera sobre los padres, yo sólo sé que tuve uno que me dio todo, al cual todavía tengo presente en mis días, a mí nunca me falto ni necesite decirle que lo quiero, espero que algún día, cuando sea mi momento y si no me toca caldera, encontrar allá donde no sé, su energía, donde están los buenos, donde de chicos nos dijeron que era el cielo, esa es mi visión de mi viejo, el primer gran hombre que conocí y ame, para amarlo toda la Vida. Un abrazo a quienes comparten este espacio conmigo.

02 junio, 2007

Un Bla bla sobre el Amor

Esta palabras es del todo recurrida, quien no la ha dicho por ahí para salvar el pellejo, quien no la dice cuando esta enamorado hasta las patas a parte de toda lógica, quien no la dice cuando tiene ganas de ser querido en la sinceridad del regazo de su pareja, quien no la dice por cualquier razón o circunstancia, tanto ha sido su uso y abuso que cuando se escucha la palabra amor hay sensores para saber si es verdad o es puro artilugio.
Voy a contar desde mi experiencia algunos episodios de mi existencia en resumido para dar a conocer lo importante que ha sido el amor en mi vida, para ser la persona que soy hoy.
Cuando yo era chica una vez sufrí un episodio muy traumático en mi vida,el curar las heridas de una niña que era mi caso no fue fácil fue un proceso de años y ahí estaba el amor, sí, el amor de mi papá y el amor de mi mamá, el cariño de mis amigos que una forma más simple del amor, pero no por eso menos esencial, el amor es una cura tan mágica que ni cicatrices quedan, sólo ese episodio es un recuerdo en mi memoria, donde ya no hay sanciones.
Cuando yo era ya una mujer creía que había estado enamorada y por lo tanto conocía el amor de pareja, en fin eran tiempos en que el cariño y la afinidad parecían ser el amor, cosas de la necesidad de amar que esta en cada uno de nosotros, por cierto no era amor del permanece a eternidad, era del que sufre y se muere con la temporalidad, aun cuando esas emociones y cariños siguen en mi memoria grabados como días vividos.
Hoy he descubierto que el amor es mas que mil emociones y si tiene la intensidad de las pasiones, es un lazo de vida que vivimos, una misión por la cual estamos materializados en las personas que somos, muchas personas te harán conocer el privilegio de la magia que hace la plenitud de un día, la magia del amor que cura sin dejar un rastro de maldad, la verdad es que aunque no soy una descreída del amor de pareja, sé que ese amor es por muy pocas personas vividos, conozco mucha gente y sólo dos parejas de las que conozco han logrado en sí mismas ser un universo, los que no lo hemos logrado todavía tenemos el aliciente que que se puede lograr, el amor de pareja es parte de lo que venimos a vivir solo hay que encontrar el camino al espíritu del otro que nos complementa para dar toda nuestra bondad en cada vez que veamos su fragilidad, suerte a todo el que crea en el amor de pareja, que lo que se cree se logra...