Muchas veces se dice que una persona se puede reinventar desde situaciones extremas. Cambiar completamente a partir de una experiencia límite pero también puede ocurrir lo contrario con otra persona que frente a la misma experiencia límite, sigue andando con la misma altura, sigue siendo el mismo.
El otro día me puse a pensar con respecto a este tipo de andar, pues a una amiga mía le paso este tipo de experiencia límite, sigue igual, uno puede pensar, no creció nada, se hace la fuerte, es frívola, etc. A mí me pareció que aquel fuerte golpe no le sacudió el piso, porque ella es una persona ubicada en su centro; que quiero decir con esto, siempre responde a sus inquietudes personales, cuando eramos universitarias, siempre siguió su ritmo, claro que en la vida laboral le exigió un ritmo al que no estaba acostumbrada, pero lo tomó como todas las cosas en la vida suya, sin imponer su ritmo, siguió las normas, y sí, puso su alma en su familia, el eje o epicentro de esa experiencia extrema que mencione al principio, cuando una persona sigue su vocae o su llamado del ser, siempre se reinventa desde su centro, no cambia una enormidad como para no reconocerlo en tiempos difíciles o en los gratos y mejores tiempos, por el cotidiano anda tranquilo pero está cambiando, andando, evolucionando desde su propio ser desde su llamado del Ser.
18 noviembre, 2006
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